¡Llegó el momento de que tu bebé duerma solo! Desarrollo

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Cuando el bebé nace, los padres lo ven tan pequeño y frágil que desarrollan un sentido de sobreprotección ante cualquier estímulo de la naturaleza. Este miedo se hace cada vez más fuerte, especialmente cuando el pequeño está creciendo y necesita ir desarrollando su independencia para realizar actividades como dormir.

Es normal que, cuando llegue este momento, se quiera sentir cualquier cosa que haga el bebé: si respira, llora, se mueve, sueña…Sin embargo, es necesario que los padres se preparen para dar este importante paso y permitan que su niño sea capaz de dormir solo, siempre y cuando esté física y emocionalmente preparado; esto sucede alrededor de los 6 meses, dependiendo del bebé.

En países muy adelantados en cuanto a crianza como pueden ser Japón, Suecia, Noruega o Finlandia esta actividad se acerca al 90%. De hecho, cada noche el 80% de los niños de la población mundial duerme con sus padres. Si el problema es el miedo a que pase algo, hay algunos tips que ayudarán a que los pequeños logren un sueño cómodo, relajado y fuera de peligro. Por ejemplo: no exponerlos al humo de tabaco, evitar colocarlos en lugares muy cálidos o arroparlos demasiado. Asimismo, es importante que el lugar de descanso del bebé sea tranquilo, por lo cual es recomendable que se decore con colores claros y se aproveche al máximo la luz natural.

De acuerdo a un estudio realizado por el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, el bebé debe dormir en su habitación a partir del cuarto o quinto mes de vida. Pero como el miedo no se elimina por arte de magia, se pueden dejar las puertas abiertas para que los padres puedan escuchar cualquier ruido extraño o inquietante y el bebé se acostumbre a los sonidos comunes del hogar, además, es recomendable usar radios para aumentar la seguridad mientras el pequeño duerme.
Finalmente, es importante saber que la adaptación es progresiva; comienza visitando a tu bebé cada 5 minutos cuando esté en proceso de quedarse dormido y poco a poco aumenta los intervalos hasta que logre pasar la noche entera solo. Para los especialistas, escuchar al niño e indagar la causa es la primera actitud que han de adoptar los adultos y, si la situación se perpetúa y/o altera notablemente la calidad de vida del pequeño, tal vez sea necesario consultar con un profesional.

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